Muchas personas creen que para mantener una buena higiene bucodental  basta cepillarse los dientes tres veces al día. Sin embargo, uno de los grandes responsables de las enfermedades bucales es el biofilm dental  - o la placa bacteriana -, que no es fácilmente eliminado de la boca. 


La placa bacteriana es una película incolora y pegajosa que se forma constantemente entre los dientes, incluso en ausencia de comida. Si no es eliminada correctamente, puede generar complicaciones como la caries, gingivitis, periodontitis y hasta la pérdida de las piezas dentales.

Tan importante como mantener los dientes limpios, es remover los restos de comida de las áreas interproximales, o sea, los espacios entre las piezas dentales. El uso del cepillo dental es insuficiente para eliminar la placa a nivel interproximal, ya que estos espacios son de difícil acceso. Por este motivo, hay que intentar reducirla eficazmente con otros mecanismos de limpieza, como las sedas dentales.

Hay dos tipos de espacios interproximales, y es necesario saber distinguirlos para conocer la mejor manera de limpiarlos. Se recomienda usar cepillos interproximales para los espacios abiertos y sedas o cintas dentales para los espacios cerrados.


Espacios interproximales abiertos: son espacios grandes, que pueden producirse por la falta de alguna pieza dental o una separación exagerada de los dientes (diastemas), entre otros motivos. Por eso, hay que saber cómo limpiar estas zonas. Lo recomendable es usar un cepillo interproximal, que es ofrecido en diferentes formas y tamaños. Ellos son más eficaces para remover los restos de comida en los espacios más grandes.


Publicado: 23 de Enero de 2015