Publicado: 19 de Julio de 2014


El mundo moderno no deja de sorprendernos por los diferentes comportamientos y extraños hábitos de las personas. Así, se habla ahora de la

Blancorexia: la obsesión por tener los dientes blancos.

En principio, no habría mayor problema en el deseo natural de una persona por verse muy bien y por contar con una hermosa sonrisa. Pero sí habría que tener mucho cuidado, cuando dichas ansias se vuelven una preocupación desmedida, al punto de convertirse en una obsesión.

Es así como algunas personas llevan su voluntad por lucir los dientes extremadamente blancos al punto extremo y es allí cuando se habla de la Blancorexia: una condición que es estimulada sin dudas por lo que se puede ver en la televisión, el cine o la publicidad que emite un mensaje claro... los dientes blancos son de gente guapa y de éxito.

De dicho modo, se presentan diferentes trastornos que incluso pueden poner en riesgo la salud. Por ejemplo, existen personas que se dedican a probar cuanto producto existe en el mercado y a solicitar cuanto tratamiento dental se ofrece en los centros odontológicos, con el objetivo de lograr la máxima blancura para sus piezas dentales.

También se puede encontrar diferentes grados de frustración o depresión, cuando el "blancoréxico" está insatisfecho con el color de sus dientes y a la vez, la blancorexia puede ocasionar una interiorización errada respecto al verdadero color dental y así, puede darse el caso que el individuo que la padece visualice sus dientes con un tono diferente al que tiene en la realidad.

Dicha situación puede también llevar a las personas a visitar diferentes odontólogos y a engañarlos, para conseguir el blanco deseado. Así, pudiera darse el caso que se rehagan tratamientos dentales de blanqueamiento dental con una frecuencia indebida (mayor a la recomendada, que sería cada 5 años). Y es así como a la larga, puede debilitarse el esmalte de sus dientes, generarse indeseablemente cuadros de sensibilidad o dolor dental, daños a la pulpa dental y cambios en la percepción del sabor de los alimentos. O peor aún: que se generen problemas en las encías, por utilizar sin ningún control algunos productos de blanqueamiento dental de dudosa efectividad que se ofrecen en el mercado bajo la modalidad de venta libre.