Publicado: 14 de Diciembre de 2014

Cuando decidió tener un hijo, la brasileña Helena Camargo sabía que tenía que mantenerse firme en sus decisiones. Y es que ella sabía que sería diferente de la mayoría de las madres en sus hábitos de alimentación y de los de su hijo. Helena quería dar la máxima prioridad a la lactancia materna y una alimentación saludable. Por eso, decidió mantener a su hijo apartado de chupetes y biberones.

"Pero todo esto no sería posible si yo no tuviera un médico para guiarme en todo. Yo recibí, en mi propia familia, muchas críticas a esta postura, sobre todo por no darle chupete a mi hijo. Ellos no apoyan la idea de dejarlo llorando en lugar de calmarlo con un chupete ", cuenta Camargo.

Para tomar este tipo de decisiones, es muy importante que las madres no sólo se informen sobre los efectos nocivos del uso de estas herramientas (chupete y botellas), sino también sobre las alternativas a su uso. "Un profesional capacitado y el apoyo de la familia ayudan a las mamás a enfrentar las situaciones más difíciles sin optar por las soluciones más rápidas para acabar con el lloro del bebé”, explica Rosana Possobon, profesora y coordinadora del Cepae (Centro Investigación y Tratamiento Dental para pacientes especiales) de la Universidad de Campinas, en Brasil.

El truco de Helena

Con determinación, Helena amamantó a su hijo exclusivamente con leche materna hasta los seis meses y después le dio otros alimentos hasta que el niño cumplió un año y medio. Eso fue posible con la ayuda de un ordeño manual para la extracción de la leche. "Esta práctica sencilla (utilizada para aliviar el pecho), ayuda al niño a ejercitar los músculos de la cara y la lengua, evitando el uso de chupetes y biberones ", dice Rosana.

El chupete es dañino

El uso del chupete está fuertemente asociado con el desmame precoz, es decir, el cese de la lactancia materna antes del sexto mes de vida del niño. "La cultura del uso del chupete aún es muy fuerte y su uso puede causar el desarrollo anormal de los músculos de la cara y de la lengua", explica la madre.

Como Helena logró amamantar al niño hasta un año y medio, se hizo más fácil resistir al uso del chupete. "Usar el chupete es sin duda la opción más fácil. A veces, realmente no sabemos por qué el bebé está llorando y nos quedamos agotados. Yo confieso que tuve ganas de usar el chupete algunas veces, pero resistí en nombre de la salud oral de mi hijo. Al final, llegué a conocerlo más. Yo sabía la razón de cada llanto”, conmemora.