1. Lavarse los dientes tres veces al día, una vez después de cada comida. Es especialmente importante que nunca se olviden dos cepillados: el de la mañana, después del desayuno, y el de la noche, antes de acostarse.

2. Dejar que el niño vaya participando en la higiene bucal según su edad. Como mínimo, por la noche debe haber control por parte de los padres y repaso con el cepillo.
3. Cuando el niño tenga el control suficiente y sepa escupir bien después del cepillado, usar un colutorio infantil con flúor.
4. Es aconsejable utilizar el hilo dental por las noches, sobre todo entre los molares puesto que es la zona más propensa a la aparición de caries en los niños y el cepillo no llega a limpiar esta zona de forma adecuada. Por supuesto, con ayuda de los padres.
5. Después de lavarse los dientes, solo se puede beber agua. El niño no debe irse a la cama con zumos, leche, etc.
6. No abusar de “chuches”, o alimentos azucarados y pegajosos, ni de bebidas azucaradas.
7. Mantener una dieta sana con abundantes lácteos, frutas, verduras.
8. Si realizan deportes de contacto o de riesgo deberían utilizar un protector bucal para evitar fracturas o lesiones.
9. Debe acudir a revisiones periódicas con su odontopediatra.
10. En caso de tener alguna patología debe tratarse para prevenir problemas mayores o mejorar el desarrollo del niño.


Publicado: 22 de Agosto de 2014