Waterloo, una derrota para Napoleón y un triunfo para los dentistas.

Tras el descubrimiento de América, los españoles, entre otras muchas cosas, introducen en Europa el azúcar de caña (*). El resto de potencias europeas (Inglaterra, Francia, Portugal…) hacen lo propio en sus colonias y en el siglo XVII el azúcar se toma en todo el mundo. A los lógicos problemas dentales de la época, por la falta de higiene, se añade ahora el mejor aliado para las caries y la profesión de dentista comienza a ganar prestigio.

Napoléon salió derrotado y en el campo de batalla quedaron unos 50.000 soldados muertos de ambos ejércitos. La mayoría de estos soldados eran jóvenes y estaban sanos… sinónimo de dientes sanos. A la mayoría de ellos, antes de enterrarlos, se les sacó los dientes que, en su totalidad, fueron a parar “al mercado inglés“. A este tipo de dentaduras se les denominó “Waterloo Teeth” (dientes de Waterloo) y durante varios años se siguió llamando así a todas las dentaduras postizas elaboradas con dientes sanos, independientemente de su procedencia.

Era todo un lujo llevar una “Waterloo Teeth”.

Publicado: 2 de Julio de 2014