Publicado: 21 de Octubre de 2015

La parte exterior de los dientes está cubierta por una capa dura de esmalte, mientras que el interior es blando, contiene nervios y vasos sanguíneos. Cuando la descomposición afecta al nervio, uno siente dolor y en algunos casos muy graves, termina perdiendo la pieza dental afectada.

La caries dental es uno de los padecimientos más comunes entre la población mundial - se cree que afecta a más del 90% de las personas en el planeta. Pero es posible evitarla, y para eso te presentamos algunos secretos:

- Ten como misión disminuir el consumo de azúcar. Si optas por los edulcorantes, evita el uso de sacarosa. Es indicado utilizar, en su lugar, xilitol y sorbitol que desarrollan una flora bacteriana con menor capacidad cariógena.

- Si no puedes cepillarte los dientes por algunas horas, evita alimentos que se peguen a los dientes (chicles, caramelos blandos) por su permanencia prolongada en la superficie de las piezas dentales.

- Lo ideal es lavarse los dientes después de cada comida. El uso de colutorios puede estar indicado para pacientes que no consiguen los resultados deseados de limpieza bucal con el cepillo dental. Su utilización debe ser indicada por un odontólogo.

- El hilo dental es un complemento perfecto al cepillado dental para eliminar los restos alimenticios que quedan entre los dientes. Como mínimo debería utilizarse cada noche aunque sería mejor después de las tres principales comidas.

- El uso del flúor previene la aparición de la caries. El flúor interfiere en el metabolismo de las bacterias reduciendo su papel patógeno. Existen diversas presentaciones comerciales de flúor desde las pastas dentífricas, colutorios, geles, pastillas o barnices.